LINFEDEMA

 

TRATAMIENTOS

Quizás te estés haciendo alguna de estas dos preguntas frecuentes:

El linfedema leve o en estadio I se puede revertir, debido a que todavía no hay daño en el tejido blando. Pero muchos especialistas no creen que se pueda decir que se haya “curado”, porque incluso el estadio I implica el riesgo de episodios futuros o de que el linfedema empeore. Aún así, existen muchas personas que tienen linfedema leve que desaparece sin tratamiento y nunca se convierte en un problema grave. Para otras personas, la afección empeora. A menudo, los estadios más avanzados de linfedema no se pueden revertir por completo, debido al daño en el tejido debajo de la piel. Sin embargo, el aspecto y la sensación de pesadez de la mano, el brazo, u otra parte afectada, se pueden mejorar con tratamiento, así como la progresión y riesgo de complicaciones.

  ¿Se cura el linfedema?  

 ¿Voy a tener que seguir un   tratamiento por el resto de mi vida?  

Como se explicó antes, eso realmente depende del estadio del linfedema y de cómo se responda al tratamiento. En un extremo del espectro, están las personas que presentan síntomas más leves que se exacerban cada tanto y requieren tratamiento periódico. En el otro extremo, están las personas con síntomas más graves o persistentes que necesitan tratamiento activo por el resto de su vida. La mayoría de las personas encaja entre esos dos extremos y para la mayoría, el linfedema tiende a ser una afección dinámica, es decir, que cambia con el tiempo. Según la respuesta al tratamiento y la evolución, tú y el terapeuta entenderán la forma en que tu cuerpo reacciona, con lo que se podrá establecer la frecuencia del tratamiento de mantención.

Ya sea que necesites tratamiento por el resto de tu vida o no, siempre tendrás que tener en cuenta el riesgo de  reactivación del linfedema.

El linfedema es una enfermedad crónica. Sin embargo, un tratamiento correcto y una actitud positiva pueden llevarte a obtener muy buenos resultados, sobre todo en el largo plazo. Estas terapias deben ser prescritas por un terapeuta, y su éxito depende del conocimiento y experiencia de éste. Seguir el tratamiento de manera disciplinada te permitirá mantener el linfedema controlado y disfrutar tu vida, desarrollando sin problemas las actividades que más disfrutas en el día a día.

 

Los tratamientos como las mangas, prendas compresivas, vendajes y ejercicios ayudan a que la linfa circule hacia las parte del cuerpo no afectada por el linfedema. Otros pilares del tratamiento implican hacer cambios en el estilo de vida, como proteger la piel, evitar el sedentarismo y bajar de peso ya que está comprobado que estos cambios ayudan al sistema linfático. El grado, la intensidad y la duración de los tratamientos dependen de la gravedad del linfedema. Por ejemplo, el linfedema leve con poco aumento de volumen, generalmente, requiere menos tratamiento que el linfedema en estadio más avanzado con edema evidente y fibrosis (cicatrización del tejido blando). Incluso si el linfedema está en un estadio más avanzado, hay buenas opciones para aliviar las molestias y evitar que aumente.

 

Hoy existen más opciones que nunca para el tratamiento del linfedema basados en:

En los distintos grupos de trabajo, a nivel internacional, se ha confirmado la efectividad de la llamada Terapia Descongestiva Compleja (TDC) que también se puede encontrar con el nombre de Terapia Físico Combinada del Linfedema: (TFL)

Terapia descompresiva compleja (TDC)

Es un programa intensivo que combina el drenaje linfático y vendajes multicapas que luego pasan a las prendas de compresión, los llamados ejercicios linfomiokinéticos y los cuidados personales. Según los distintos centros se adicionan las bombas de presoterapia.

La TDC se considera el patrón de oro del tratamiento para el linfedema a partir del estadio II, es decir, con edema visible sin fóvea (un hundimiento temporal en la piel que se produce cuando se la presiona) y con posible evidencia de fibrosis (cicatrización de tejido blando).

 

La idea es iniciar una fase de tratamiento muy intenso para controlar y reducir el linfedema y luego trabajar en sesiones más espaciadas para mantener esos resultados.

La TDC consta de dos fases principales:

Fase I: TDC reductora

La fase I de la TDC trata de drenar y movilizar la linfa estancada en el miembro, o zona del cuerpo afectada, tratando de reducir al máximo el edema visible, desfibrosar lo más posible y mejorar otros síntomas del linfedema. Si bien los planes de tratamiento se ajustan a cada persona, en general, la fase I de la TDC implica ver al terapeuta de linfedema 5 días por semana, durante 10 sesiones que incluyen drenaje linfático manual (DLM), vendajes multicapas de compresión con elasticidad reducida y ejercicios. En general, durante esta etapa, tendrás que usar los vendajes en todo momento y sólo quitártelos en la siguiente sesión de terapia.

 

 

 

Duración:

La fase I puede requerir que pases 10, 15 o más días realizando una terapia diaria; esto depende del tiempo que se tarde en reducir el aumento de volumen, la fibrosis y lograr mejorar otros síntomas que afectan la piel. El terapeuta hará un examen visual de la piel y tomará medidas de la zona afectada en cada sesión para objetivar si los síntomas se redujeron todo lo posible con las sesiones de la fase I.

 

Otras consideraciones:

Si bien las consultas diarias al terapeuta pueden llevar tiempo y ser inconvenientes y costosas si es que no tienes algún tipo de cobertura, se las considera un pilar fundamental del tratamiento para el linfedema. Habla con el terapeuta si sientes que no puedes seguir el programa de la fase I que te recomendó ya que puede haber formas de modificar el plan de tratamiento de manera segura.

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Fase II: TDC de mantenimiento

La fase II de la TDC se trata de mantener los resultados de la primera fase intensiva, con sesiones  que se hacen cada 15, 30 o 60 días según la respuesta inicial a la Etapa I. Si bien los planes de tratamiento individuales varían, es probable que tengas que seguir con la fase II de la TDC durante muchos años o incluso por el resto de tu vida. Las fase II incluye el ajuste y uso de mangas y prendas de compresión, además de aprender la forma correcta de ponerlas y cuidarlas.También incluye las medidas de cuidados personales que se mencionaron antes en esta sección.

 

Otras consideraciones:

Algunos terapeutas para el linfedema también intentan enseñarles a los pacientes cómo hacerse el drenaje linfático manual. Otros creen que es una habilidad tan especializada que es poco probable que hacer el DLM por su cuenta (también denominado “DLM personal”) ayude mucho. Consulta al terapeuta para saber qué recomienda. Si decides hacer el DLM por tu cuenta, sigue las pautas del terapeuta detenidamente. Si haces más de lo recomendado o haces los masajes para el DLM con más intensidad, podrías lastimarte. Si tienes infecciones o zonas irritadas en la piel, debes consultar inmediatamente a tu terapeuta y no hacer drenaje.

 

Puedes ir trabajando con el especialista para asegurarte de mantener el linfedema controlado y ajustar el plan según lo necesites. Por ejemplo, puede haber momentos en los que tengas que usar una manga u otro tipo de compresión todo el tiempo, y otros, excepcionalmente, en los que te la puedas quitar un par de horas por día o incluso durante uno o dos días. Quizás descubras que el linfedema nunca vuelve a ser un problema importante o que sólo es un problema en ciertas situaciones, como cuando hace calor o para las actividades que implican que uses mucho el miembro. Por otro lado, es posible que tengas períodos de empeoramiento del linfedema en los que tendrás que volver a la fase I de la TDC en algún momento.

 

 

Cada persona es un diferente: con el tiempo aprenderás la forma en que tu cuerpo reacciona en determinadas situaciones y podrás tomar las medidas adecuadas. Simplemente asegúrate de consultar al especialista antes de hacer algún cambio en el plan de tratamiento.

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Hoy existen más opciones que nunca para el tratamiento del linfedema

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