Columna KLGA. PAULINA ARAYA CASTRO

Kinesióloga,Universidad del Desarrollo/Incancer


TELEREHABILITACIÓN Y LINFEDEMA


El término telerehabilitación es relativamente nuevo,  sin embargo, en los últimos meses nos hemos acostumbrado a escucharla, convirtiéndose de un momento a otro en un deber para aquellos profesionales que trabajamos en el área de la kinesiología y rehabilitación.

La telerehabilitación es un método de prestación de servicios de rehabilitación que utiliza la tecnología para entregar atención a las personas, minimizando las barreras de distancia, tiempo y costo. El uso de herramientas digitales ha demostrado su utilidad y eficiencia en otros ámbitos de la salud, con incrementos en la cobertura, acceso y reducción de gastos tanto para el paciente como para el sistema de salud, además ha demostrado mantener la calidad del servicio y satisfacción de los usuarios.

En el ámbito de la rehabilitación ha demostrado ser eficiente para educar en cuanto a cambio de conductas en salud o promoción de conductas de autocuidado, incentivar el manejo independiente de los pacientes, prescribir y supervisar pautas de ejercicios terapéutico y asesorar sobre actividad y ejercicio físico en general, así como realizar seguimiento y monitorizar la evolución de condiciones que afectan la salud de las personas. Sin embargo, la telerehabilitación no es recomendable en condiciones donde el kinesiólogo juzgue que el foco del tratamiento requiere contacto manual u otras formas de contacto directo.

Considerando lo anterior, para aquellos que nos enfrentamos a personas con linfedema, la telerehabilitación nos puede parecer absolutamente insuficiente e incluso inútil en el abordaje de esta patología, sobretodo en fase I de la terapia descongestiva compleja. Sin embargo, tanto para pacientes que han sido evaluados o tratados inicialmente de manera presencial (face to face), como para aquellos que deben ser evaluados o inician su tratamiento, la telerehabilitación hoy puede representar una valiosa herramienta que responda apropiadamente a sus necesidades de atención, ya sea como modalidad única, o mixta, cuando es posible alternarlo con sesiones presenciales menos frecuentes.

Es posible realizar atenciones sincrónicas, evaluar con apoyo de algún miembro de la familia,  utilizar las posibilidades que la tecnología nos ofrece para objetivar resultados, instruir en la realización de maniobras simples de activación del sistema linfático y/o reforzar el uso de sistemas de contención con apoyo de videos y audios (asincrónicos), supervisar los avances y/o evaluar cambio de conducta terapéutica cuando sea necesario, educar en autocuidado, mejorar la autoeficacia en el automanejo y favorecer el empoderamiento del paciente frente a una condición crónica. No obstante, para obtener buenos resultados se precisa:

1) más orden del habitual: es necesario contar con un registro de todas nuestras acciones. Ser rigurosos sin perder la flexibilidad.


2) más planificación de la habitual: es necesario tener un plan de trabajo para cada sesión considerando tiempo y recursos para concentrarse y poner atención a todos los detalles con las menores distracciones.


3) más claridad que la habitual: considerar que el uso de herramientas digitales es nuevo tanto para el paciente como para uno y es posible que genere estrés e incertidumbre en el paciente por lo que necesitamos ser claros y concisos en las instrucciones.


4) más énfasis que la habitual: por la misma razón anterior, debemos ser concisos y enfáticos poniendo foco en lo que queremos lograr.


5) y por último, ser más acogedores y confiables que lo habitual: así como para muchos profesionales la utilidad de la telerehabilitación en el manejo de una condición como el linfedema le genera dudas, con mayor razón le puede ocurrir al paciente. Debemos lograr transmitir con seguridad que las decisiones terapéuticas que tomamos (acordamos), tienen un objetivo que puede ser conseguido en la medida que ambas partes participan activamente de esta “nueva forma de trabajar”.

Como hace unos días le dije a una querida paciente con linfedema “tu te estás tratando, yo solo te estoy guiando”.

REFERENCIAS

Richmond, T., Peterson, C., Cason, J., Billings, M., Terrell, E. A., Lee, A., Towey, M., Parmanto, B., Saptono, A., Cohn, E. R., & Brennan, D. American Telemedicine Association's Principles for Delivering Telerehabilitation Services. International journal of telerehabilitation, (2017). 9(2), 63–68. https://doi.org/10.5195/ijt.2017.6232

Faett BL, Geyer MJ, Hoffman LA, Brienza DM. Design and development of a telerehabilitation self-management program for persons with chronic lower limb swelling and mobility limitations: preliminary evidence. Nurs Res Pract. 2012;2012:608059. doi:10.1155/2012/608059

Galiano-Castillo, N., Ariza-García, A., Cantarero-Villanueva, I. et al. Agreement between telerehabilitation involving caregivers and face-to-face clinical assessment of lymphedema in breast cancer survivors. Support Care Cancer, 2014. 22, 253–258 https://doi.org/10.1007/s00520-013-1971-8



Paulina Araya Castro - Kinesióloga, Universidad del Desarrollo/Incancer

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