LINFEDEMA

 

CUIDADOS ESPECIALES

Si vives con linfedema debes prestar atención a los pequeños detalles de la vida diaria. Esto te ayudará a mantenerlo bajo control y vivir sin complicaciones tu día a día.


Para esto hay cosas que debes preocuparte de evitar y otras que puedes integrar a tu rutina para complementar los avances de la terapia y evitar que surjan complicaciones o se agrave el linfedema.

No permitas que te perforen o te apliquen presión en el área en riesgo por ninguna razón: por ejemplo, inyecciones, extracciones de sangre, líneas intravenosas, vacunas, piercings o mediciones de la presión arterial. Es tu responsabilidad recordarles esto a los médicos y al personal de enfermería en cada consulta.

Usa ropa cómoda que no te oprima o apriete.

Limpia con mucho cuidado las zonas con linfedema. Ocupa solamente jabones con pH neutro y no te pongas desodorante. Debes evitar humedad y resequedad en la zona.

Protégete de lesiones en las uñas y en la piel. No te hagas manicuras que corten o presionen demasiado la piel que rodea las uñas. Trabaja con una podóloga y manicurista especialista en problemas vasculares, que conozca tus antecedentes médicos y les dé a tus manos y pies un cuidado especial. En general los salones de manicura no tienen experiencia en el manejo de pacientes con linfedema por lo que no son recomendables. Las uñas postizas pueden convertirse en sitios de infección o inflamación por los químicos utilizados, por lo que te sugerimos evitarlas.

Evite los cortes, las picaduras, las erosiones y las mordeduras de los animales domésticos. En los pacientes con linfedema incluso las heridas más pequeñas de las extremidades afectadas pueden tener consecuencias graves; lo más frecuente es que se origine una erisipela (enfermedad infecciosa que afecta la piel y al tejido subcutáneo, y se caracteriza por la aparición de placas rojas y brillantes sobre la zona afectada, dolor y la presencia de fiebre).

Evita el estrés y el frío extremo, ambos contraen los vasos y dificultan aún más la circulación.

Tampoco están recomendadas actividades que dilatan los vasos, como tomar el sol durante periodos prolongados, ir al sauna o tomar baños calientes.

Aunque el drenaje linfático manual tiene un efecto positivo en el sistema linfático, debes evitar los masajes muy fuertes y con amasamiento. Esto podría causar una presión excesiva en la parte afectada del cuerpo.

No viajes a zonas de climas muy cálidos, subtropicales o con abundantes mosquitos.

Ten cuidado al levantar algo pesado, como una bolsa de compras, una botella de bebida,  leche o un niño pequeño, y no lo hagas hasta que no tengas una idea de lo que el brazo puede soportar. Al principio, trata de cargar las cosas pesadas con el otro lado del cuerpo, hasta que adquieras fuerza en el brazo y la parte superior del cuerpo.

No apliques compresas calientes en la zona afectada y sus alrededores. Además, ten cuidado con otros tratamientos que producen calor; debes consultar siempre a tu médico antes de iniciar cualquier terapia.

Evita usar relojes, brazaletes o anillos apretados en la mano o el brazo afectados.

Evita usar relojes, brazaletes, anillos y cualquier objeto que te pueda apretar en la mano o el brazo afectados.

Evita hacer ejercicios que impliquen mucha presión para la zona afectada, como flexiones, la posición del perro boca abajo en yoga, Bikram Yoga, levantamiento de pesas o boliche, hasta que el terapeuta determine lo que puede aguantar el brazo o la pierna y la forma en que desarrollarás fuerza.

COSAS QUE DEBES EVITAR

COSAS QUE DEBES INTEGRAR A TU RUTINA

Humecta la piel a diario para mantenerla tersa y sin grietas. Prueba con una loción suave como Eucerin, Moisturel o Aquaphor.

Mantén un peso saludable. Deshazte de los kilitos extra. Por ejemplo, pregunta a tu médico o terapeuta por programas de gimnasia y ejercicios que te ayuden.

Usa guantes protectores para las actividades que impliquen un esfuerzo para la extremidad o que lastimen la piel, y trata de buscar guantes que cubran todo el brazo. Por ejemplo, guantes de goma para lavar la vajilla; guantes de jardinería para plantar y podar plantas, así como para realizar tareas al aire libre; y guantes de cocina para cocinar y asar a la parrilla. Incluso puedes conseguir guantes de cocinero para cuando tengas que usar cuchillos afilados o un rallador.

Usa repelentes de insectos que no sequen la piel y sin componentes químicos agresivos.

Después de una ducha, empuja las cutículas hacia atrás y manténlas humectadas.

Aplica una pomada antibiótica a las picaduras de insectos, las cutículas rotas o los cortes que veas. Cubre los cortes con una curita e informa sobre cualquier signo de infección a tu médico o terapeuta para el linfedema.

Usa protector solar para proteger el brazo y la parte superior del cuerpo contra las quemaduras solares. Usa un producto con FPS de 30 o más alto; cuanto mayor sea la protección, mejor.

Lleva prendas de compresión siempre, incluso cuando hagas ejercicio.

Usa un dedal para coser.

Para eliminar el vello de las axilas, prueba usar una crema depilatoria (una indicada, idealmente, por un dermatólogo y para piel sensible) en lugar de una afeitadora tradicional. Primero prueba la crema depiladora en otra zona del cuerpo. Si prefieres usar una afeitadora, prueba la versión eléctrica, pero ten cuidado de evitar la irritación y los cortes en la piel.

Es bueno que integres el ejercicio a tu rutina, pero para esto debes trabajar con un especialista de linfedema para identificar los tipos de ejercicios graduales que se ajusten a tus necesidades.

 

También debes preguntarle a tu médico sobre la manera en que otras afecciones médicas que puedas tener, como diabetes, presión arterial elevada, insuficiencia cardíaca congestiva u otras afecciones cardiovasculares, podrían afectar el linfedema. Todas estas afecciones pueden influir en el sistema circulatorio. Esto, a su vez, puede tener un impacto en el sistema linfático.

 

Por último, lleva un estilo de vida saludable. Las medidas basadas en el sentido común, como ingerir alimentos saludables, dejar de fumar y limitar el consumo de alcohol, además de hacer ejercicio con frecuencia, ayudan a mantener el cuerpo más saludable. Si bien no está comprobado que estas medidas puedan reducir el riesgo de linfedema, no está demás implementarlas. Si necesitas apoyo, habla con tu médico o enfermero(a) para que te recomienden otros especialistas o programas.

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