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¿Cómo distinguir el linfedema del lipedema? Consejos prácticos para diferenciar los diagnósticos


El linfedema y el lipedema son dos condiciones médicas que pueden confundirse, pero tienen diferencias importantes que necesitas conocer para un diagnóstico preciso.



Por un lado, el linfedema se define como la acumulación de líquido linfático en los tejidos, causada por un bloqueo o daño en el sistema linfático. Esto puede provocar un aumento de volumen progresivo y crónico en las extremidades, como los brazos o las piernas, pero también otras zonas del cuerpo, dependiendo de donde se localice el daño.



Por otro lado, el lipedema es una enfermedad crónica del tejido adiposo subcutáneo. Se caracteriza por la acumulación anormal de grasa, afecta principalmente a las piernas y, en ocasiones, a los brazos u otras zonas, causando una apariencia desproporcionada, además de dolor y molestias en la zona afectada.




Consejos prácticos para diferenciar los diagnósticos:



  • Edema: El edema es característico del linfedema, ya que la zona afectada empieza a hincharse de manera progresiva. En el caso del lipedema, el edema solo se observará en etapas más avanzadas, ya que no es componente de la enfermedad.



  • Hematomas: En el lipedema, es común la aparición de hematomas espontáneos, que no están relacionados con lesiones o golpes. En cambio, en el linfedema, esta característica no es común.



  • Sensibilidad y dolor a la palpación: En el lipedema, la piel puede ser sensible al tacto y dolorosa incluso con una presión ligera. En el linfedema, el dolor a la palpación no es característico de las etapas iniciales, observándose principalmente en casos avanzados.



  • Desproporción corporal: El linfedema tiene distintas presentaciones que van a tener relación con la zona con un daño linfático. En cambio, en el lipedema la presentación es simétrica y desproporcionada en relación con el tronco.



  • Respuesta a la terapia descongestiva compleja (TDC): Tanto para el linfedema como para el lipedema está recomendada la TDC, pero los resultados esperados son diferentes. En el caso del linfedema, la TDC logrará reducir, y en algunos casos, revertir el linfedema, mejorando considerablemente la apariencia y síntomas de la zona afectada. En el lipedema en cambio, la TDC no logrará cambios en el volumen, pero si mejorará los síntomas.



  • Respuesta a la dieta y ejercicio: En el lipedema, la zona afectada es resistente a la baja de peso, ya sea con dietas hipocalóricas o ejercicios, pero sí disminuirán los síntomas. En el caso del linfedema, la baja de peso será notoria en todo el cuerpo, que sumado a la TDC ayudará a la descongestión de la zona afectada.



  • Historial médico y familiar: El lipedema tiende a ser más común en mujeres y se cree que tiene un componente genético y/o hereditario. En cambio, el linfedema, la mayoría de las personas que lo presentan es a causa secundaria.





Distinguir entre el linfedema y el lipedema es fundamental para recibir el tratamiento adecuado y mejorar la calidad de vida. Si experimentas cambios en tu cuerpo que te hacen pensar que puedes tener linfedema o lipedema, es importante que acudas a un profesional de la salud especializado, para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado. No dudes en buscar ayuda, ya que un tratamiento temprano puede mejorar significativamente tu calidad de vida.



En Casa Salvador, entendemos la importancia del tratamiento adecuado para el linfedema y el lipedema. Por eso, ofrecemos prendas compresivas diseñadas para brindar apoyo y alivio a quienes sufren estas condiciones. Contáctanos para obtener más información sobre cómo nuestras prendas pueden complementar tu tratamiento y mejorar tu bienestar.


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